No te escondas.

No te escondas para comer, no hay nada ilícito en lo que haces.

No te mereces ésto, fingir que vas a por algo a la cocina y comer de pie con el armario o la nevera entre abiertos. Comer en el baño del trabajo o en el coche antes de llegar a tu destino.

No mereces esa angustia de comer rápido casi engullendo, rezando porque nadie se entere. No dejes rastro, esconde los envoltorios o restos de comida y haz como si no pasase nada.

Después de comer así volverás al salón, a casa, al trabajo con la cara ensayada de » todo está bien» aunque por dentro te sientas en ruinas.

Antes decía que no haces nada ilícito, la verdad es que sí, es una agresión contra ti misma. Es un delito agredir a otro, y en cambio te lo haces a ti misma de forma repetida y con nula compasión.

Empieza a legitimar lo que haces, a visibilizarlo, a dejar de sentir que haces algo de lo que haya que avergonzarse.

Deja de esconderte, lo que se esconde se perpetúa.

La foto es real y el sufrimiento de esa mujer también. Gracias por la foto mi querida @little_lusi

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#secomecosevive

#nutrición

#salud

#psiconutrición

#coaching

Rápido, rápido.

Tengo la sensación de que la mayor parte de las veces que comemos es así, «forzados». Entendedme, a veces convertimos la comida  en un puro trámite, comemos rápido y así podemos seguir trabajando.
Mientras comemos aprovechamos para mandar un email, hacer la lista de la compra, acabar un informe y hacer una llamada…básicamente, aprovechamos para todo, menos para comer. Engullimos con la finalidad de dedicarle el tiempo que podamos rascar a la comida a algo «realmente» importante.
Necesitamos sentirnos útiles y productivos en cada momento, con la atención puesta en mil cosas, pero sin concentrarnos en ninguna.
Hemos caído en la trampa del mundo que va a toda velocidad, en lo que todo es para ayer. Quizás si paramos esa media hora y la dedicamos sólo a comer, conseguiremos levantar  un poco el pie del acelerador.
Además comeremos con atención, dándole a nuestro cuerpo aquello que necesita. Si crees que ésto no te va a hacer eficiente, te equivocas, comer bien y estar hidratado ayuda a tener un mayor rendimiento.
Pero olvídate de ésto, ¿no crees que te mereces comer en al menos 30 minutos sin estar pendiente de móvil y ordenador?

«Tiempos modernos» Charlie Chaplin

Saltar al vacío.

Esta planta y yo llevamos juntas dos años, dos años desde que decidí dar un vuelco a mi vida. Saltar al vacío es una de mis especialidades.
No sé de donde saqué la fuerza para dar el paso, porque en ese momento no sentía que la tuviera. Pero vaya si estaba.
He trabajado mucho, como todos, sintiendo que ésto era temporal, efímero, que no duraría. Esperando que hubiera una oferta de trabajo «seria» que me salvase. Si vienen cambios bienvenidos sean, pero ya no siento miedo y no espero que nadie me salve. Estoy tranquila con lo que hago y me encanta. No sé lo que durará, pero sea el tiempo que sea, sé que siempre puedo volver a levantarme. No empezar de cero, eso es imposible, pero tirar para delante sí.
En estos dos años he conocido a gente increíble, he llorado, he reído hasta el dolor de barriga, he tenido miedo, dudas, me he equivocado mucho, y he aprendido muchísimo más, me he acostumbrado a vivir en el alambre y a disfrutarlo. Y sigo con ganas de más.
¿Y mi planta qué? Ella está fuerte y creciendo mucho. Pues eso, viva el 3 de mayo.
Pd: seguiré bailando hasta el apagón, siempre.

Confía, Coño

Quizás este primer artículo para un blog que acabo de crear con sudor y muchas lágrimas, no sea el que esperarías . No os voy a hablar de un súper alimento, ni de la vitamina B12, ni si dejamos ya de tomar leche o no. Igual no es la mejor manera de iniciarse en un blog, pero os aseguro que es la mía.

Este artículo va dedicado a mis pacientes. Ya que sin ellos mi trabajo no tiene sentido.

Siento que la confianza en su proceso, reside más en mí, que en ellos mismos. No son pocos los  que se despiden de la consulta hasta la próxima con un «a ver lo que me dura», «toquemos madera» o «no las tengo yo todas conmigo». Me da mucha rabia, porque cuando yo los veo la primera vez, confío ciegamente, sé que van a ir aprendiendo y dando pasos. Y que logren llegar a su objetivo no depende mas de lo que sean capaces de creérselo.

Soy muy consciente del precio altísimo que cuesta crear nuevos hábitos. Por eso no comprendo cómo no podéis valorar cada paso que dais, aunque os parezca mínimo, también a pequeños pasos se llega al final del camino, no hacen falta grandes zancadas. Sólo con la diferencia de  los  pasos pequeños consolidan el camino y las zancadas no suelen hacerlo.

Por eso os invito en que confiéis en vosotros, en que cada vez vais teniendo más recursos y herramientas para salir adelante. Habrá recaídas, momentos en los que parece que se detiene el tiempo, pero pasarán.

Os pediría que empezaseis a creeros aunque al principio sea de mentirijilla, que el camino lo estáis haciendo vosotros de la mejor manera que podéis en este momento en el que estáis. Sabemos que las palabras hacen realidad, y lo que me digo es sumamente importante. Así que repetíos a modo mantra «que lo estáis haciendo bien».

Yo os acompaño, voy de la mano, pero todo el mérito es absolutamente vuestro.

Yo siempre confío,  confío en mí, en que siempre voy a poder salir adelante con mayor o menor dificultad, confío en mis recursos  y confío en la gente de primeras. Porque me cuesta mucho más esfuerzo andar todo el día desconfiando y esperando la desilusión. Me niego a vivir así. Les doy la gracias a «Confía, coño»  (pincha aquí para más info) por poner en marcha un proyecto con el que me siento muy identificada y os  invito a que leáis su manifiesto.

Y sobre todo os pido queridos pacientes míos, que revertáis esa confianza que tenéis en mí y la depositéis en vosotros.