El «nuevo» verano

dieta verano

Todo esto es el verano que creí que nunca iba a llegar.

Cada verano lo mismo, peleando por llegar más delgada, más morena, en forma. Eligiendo bikini y ropa que disimule, esconda o realce.

Haciendo dietas milagro, desde Semana Santa, retos de sentadillas, comiendo piña hasta que te de alergia… Cualquier tortura que se ponga por delante con tal de estar, aunque sea por un segundo, más cerca de los cánones de belleza establecidos.

Hemos normalizado que, para presumir hay que sufrir. Y ni lo discutimos. Lo llevamos interiorizado a base de que nos lo repitan y nos hagan sentir inferiores por no cumplir con los mandatos de la moda, con la que sea que se lleve en ese momento.

Ahora, hay que tener las cejas anchas, pestañas infinitas, uñas como las de Rosalía, el culo y las tetas grandes, estar musculada y tener el pelo largo. Y mañana, ¿qué?

Con tanta imposición al final acabamos tratando a nuestro cuerpo como un ser extraño, ajeno a nosotras. Lo cambiamos, lo castigamos, lo martirizamos con absoluta normalidad, como si no pudiéramos hacer otra cosa.

Solo hay una opción, encajar sí o sí

Hemos olvidado que nuestro cuerpo es nuestra casa, donde vivimos.

Castigarlo nunca ha tenido sentido, y no conozco a ninguna mujer, incluida yo, que no le haya puesto un zancadilla en algún momento. Yo misma me he prohibido usar pantalones cortos, porque tenía las piernas demasiado gordas para lucirlas. Me he pasado veranos en pitillos, con tal de no enseñarlas, flipante.

Nos han hecho creer que las mujeres tenemos la piel de cera y que algo está mal en nosotras si tenemos marcas, granos, pelos o estrías. Es curioso lo distinto que se trata a los hombres y a las mujeres. Una cicatriz en ellos les da un aire atrevido, nosotras, en cambio, la tenemos que ocultar.

No confio mucho en que la pandemia nos cambie como sociedad, pero ojalá nos enseñe que la vida es ahora y que no nos vamos a quedar sin ir a la playa o la piscina por pesar más, por pesar de menos, tener estrías, celulitis o todo. Porque cada vez que te castigas sin ir a la playa o a la piscina por no cumplir los cánones de belleza, te estás maltratando.

Así que por favor, cuídate y disfruta.